Redescubrir un perfume olvidado: por qué produce tanta alegría

Abres un cajón buscando otra cosa y ahí está: un perfume que casi habías olvidado. Te lo pones una vez y, antes de poder nombrar una sola nota, ya sientes algo.

Un cajón abierto con tres frascos de perfume de cristal tallado sobre una tela color crema.

El olfato funciona como una cápsula del tiempo

La relación entre el olfato y la memoria autobiográfica lleva décadas estudiándose. Los olores se enganchan a sitios, personas, rutinas y momentos que importaron, y volver a encontrarlos puede traer de vuelta parte de aquello.

Ahora bien, la investigación es más prudente que la versión popular de esa idea. Los olores evocan menos recuerdos que las palabras o las imágenes, y además tardan más. Y cuando se comparan los recuerdos ligados al olfato con los ligados a los demás sentidos, no salen ni más emocionales ni más antiguos.

Lo que sí se sostiene es más estrecho y sigue mereciendo la pena: cuando un olor te devuelve un recuerdo bueno, eso puede levantarte el ánimo. No lo hará cualquier frasco. Suelen hacerlo los que llevabas puestos mientras pasaba algo.

Un perfume es material especialmente bueno para esto. Puede que lo llevaras durante un trabajo, una relación, un verano o una versión de ti, hasta que la fragancia y aquello acabaron archivados en el mismo sitio.

La sorpresa es parte del gusto

Nos acostumbramos enseguida a lo que está a la vista. Los frascos de delante se convierten en la opción por defecto y los de detrás dejan de existir sin que nadie lo decida. Un perfume olvidado se escapa de eso.

Cuando vuelve pasan dos cosas a la vez:

Esa mezcla resulta rarísimamente satisfactoria. El perfume te suena, pero no de hace poco. Recuerdas lo que te gustaba de él mientras notas detalles que nunca habías registrado.

A lo mejor la salida es más afilada de lo que recordabas, o el fondo más suave. Tu gusto también se ha movido. Redescubrir no es repetir el pasado: es un encuentro entre el perfume, quien eras y quien eres ahora.

Un frasco olvidado no es un frasco que no te gusta

Los perfumes se caen de la rutina por motivos de lo más normales. Cambió el tiempo. Llegó otro. El frasco se mudó de habitación. Dejó de darse la ocasión que le habías asignado. Nada de eso es un veredicto sobre la fragancia.

Los puntos ciegos son normales y no tienen nada que ver con cuántos frascos tengas. Las muestras se quedan en un neceser, los formatos de viaje van de bolso en bolso y un frasco alto le tapa la vista a uno bajo durante un año.

Así que, en vez de leer un perfume sin usar como un desperdicio, es más justo leerlo como una invitación sin abrir. A lo mejor no necesita que lo lleves a menudo. Necesita un encuentro más, y honesto.

Cómo volver a un perfume sin forzarlo

Esto funciona mejor desde la curiosidad que desde la corrección. Nada de lo que viene es un calendario.

Pon un frasco donde lo veas

Elige una fragancia en la que no hayas pensado últimamente y déjala unos días a la vista. No te obligues a ponértela. Basta con que vuelva a estar entre las opciones.

Huélelo antes de leer sobre él

Déjate para después la pirámide de notas y las opiniones. Póntelo en papel o en la piel y fíjate primero en tu propia reacción. ¿Qué llega antes que el análisis?

Dale un día cualquiera

Un perfume no necesita una ocasión para volver a significar algo. Llevarlo a trabajar, a dar una vuelta o a ver a alguien construye una asociación nueva, en vez de pedirle al frasco que reproduzca una vieja.

Escribe una frase, no una nota del uno al diez

Con una línea basta: «esto sigue vistiendo mucho», o «se me había olvidado lo reconfortante que es el fondo». Una frase guarda la parte personal, que es justo lo que una puntuación tira a la basura.

Deja que la respuesta pueda ser no

A veces volver a un perfume confirma que tu gusto ya está en otra parte, y eso también sirve. Puedes pasárselo a alguien que lo vaya a disfrutar, quedártelo por lo que te recuerda o simplemente dejar de esperar que vuelva al uso diario.

Lo que tienes todavía puede sorprenderte

En el mundo del perfume siempre hay algo nuevo, pero lo nuevo no está sólo en la siguiente compra. A veces está en un frasco que ya elegiste una vez.

El gusto de redescubrir viene del reconocimiento, del cambio y de que el olor te alcanza antes de que hayas decidido qué pensar. Un perfume olvidado puede enseñarte por dónde has pasado — y que lo que ya tienes aún guarda experiencias por vivir.

Fuentes y lecturas adicionales

  1. Rachel S. Herz, «The Role of Odor-Evoked Memory in Psychological and Physiological Health», Brain Sciences, 2016. Revisa la evidencia de que los olores que evocan recuerdos autobiográficos positivos pueden aumentar el afecto positivo y bajar marcadores fisiológicos de estrés.
  2. Maria Larsson, Johan Willander, Kristina Karlsson y Artin Arshamian, «Olfactory LOVER: behavioral and neural correlates of autobiographical odor memory», Frontiers in Psychology, 2014. Encuentra que los recuerdos evocados por olores se concentran en la primera década de vida, pero también que los olores evocan menos recuerdos, y más despacio, que las palabras o las imágenes.
  3. Luisa Bogenschütz, Christina Bermeitinger, Anna Brörken, Helge Schlüter y Ryan Patrick Hackländer, «Odor associated memories are not necessarily highly emotional», Acta Psychologica, 2022. Encuentra que los recuerdos asociados a olores no son más emocionales ni más antiguos que los asociados a los demás sentidos.

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