Cómo conservar un perfume para que dure
Cómo guardas un perfume suele pesar más que los años que tenga, y casi todo lo que lo cambia se reduce a tres cosas que están, precisamente, en el sitio donde casi todo el mundo lo guarda.
Los tres enemigos, por orden
No son el tiempo ni el polvo. Son la luz, el calor y el aire, y actúan sobre el jugo aunque el frasco esté cerrado.
- La luz rompe las moléculas más frágiles. Un frasco transparente en una repisa junto a la ventana es el caso peor: no hace falta sol directo, basta la claridad del día durante meses.
- El calor acelera cualquier reacción química, y los cambios bruscos son peores que una temperatura alta constante.
- El oxígeno oxida el jugo poco a poco. Por eso un frasco medio vacío envejece más rápido que uno lleno: dentro hay más aire.
El baño es peor sitio de lo que parece
Y es donde lo tiene casi todo el mundo. Cada ducha sube la temperatura y la humedad de golpe y las vuelve a bajar después, y es ese vaivén repetido, más que la humedad en sí, lo que peor lleva un perfume.
El armario del baño no salva gran cosa si la habitación entera se calienta. Si es tu único sitio, al menos que sea el cajón más bajo y cerrado.
Dónde sí
- Un cajón, un armario cerrado o una caja. Oscuro y con temperatura estable, que es más importante que fría.
- Dentro de su caja original si la conservas: está diseñada exactamente para eso.
- En vertical, no tumbado, para que el jugo no esté en contacto permanente con el pulverizador ni con el tapón.
- Lejos de radiadores, de la cocina y del coche.
¿Y la nevera?
Funciona, pero casi nadie la necesita, y mal hecha es peor que no hacer nada: sacar y meter el frasco a diario somete al jugo a un cambio de temperatura constante, que es justo lo que se quería evitar. Un cajón oscuro y estable gana a una nevera que se abre veinte veces al día.
Si vas a hacerlo, que sea una nevera aparte, a temperatura suave, y que el frasco no vuelva a salir hasta que se use.
El frasco también decide
- Los de pulverizador duran más que los de tapón: el jugo apenas toca el aire, y no se moja el dedo dentro.
- El cristal opaco o de color protege mejor que el transparente. No es sólo estética.
- Un decant en un vial pequeño envejece más rápido: más aire por cantidad de jugo, y más manipulación.
- No agites el frasco. No mezcla nada y sólo mete aire.
Cómo se nota que se ha pasado
No huele a podrido, huele a otra cosa. Las señales, de la más temprana a la más tardía:
- La salida desaparece. Los primeros diez minutos, que son los cítricos y lo más volátil, se van antes que nada: el perfume arranca directamente por el corazón.
- Aparece un filo agrio o metálico, sobre todo al principio.
- El alcohol se hace notar más de la cuenta.
- El color se oscurece. Ojo: en jugos con mucha vainilla o ámbar oscurecerse es normal y no significa nada por sí solo.