Cómo conservar un perfume para que dure

Cómo guardas un perfume suele pesar más que los años que tenga, y casi todo lo que lo cambia se reduce a tres cosas que están, precisamente, en el sitio donde casi todo el mundo lo guarda.

Cinco frascos de perfume de colores intensos y cristal opaco sobre fondo blanco.

Los tres enemigos, por orden

No son el tiempo ni el polvo. Son la luz, el calor y el aire, y actúan sobre el jugo aunque el frasco esté cerrado.

El baño es peor sitio de lo que parece

Y es donde lo tiene casi todo el mundo. Cada ducha sube la temperatura y la humedad de golpe y las vuelve a bajar después, y es ese vaivén repetido, más que la humedad en sí, lo que peor lleva un perfume.

El armario del baño no salva gran cosa si la habitación entera se calienta. Si es tu único sitio, al menos que sea el cajón más bajo y cerrado.

Dónde sí

¿Y la nevera?

Funciona, pero casi nadie la necesita, y mal hecha es peor que no hacer nada: sacar y meter el frasco a diario somete al jugo a un cambio de temperatura constante, que es justo lo que se quería evitar. Un cajón oscuro y estable gana a una nevera que se abre veinte veces al día.

Si vas a hacerlo, que sea una nevera aparte, a temperatura suave, y que el frasco no vuelva a salir hasta que se use.

El frasco también decide

Cómo se nota que se ha pasado

No huele a podrido, huele a otra cosa. Las señales, de la más temprana a la más tardía:

Guías relacionadas

Todas las guías