¿Caduca un perfume?
Sí, pero no como un yogur. No hay una fecha a partir de la cual deja de servir: hay una cuesta abajo que empieza el día que se abre y cuya pendiente depende más de dónde lo guardas que de los años que tenga.
No hay fecha de caducidad, hay degradación
Un perfume cerrado y bien guardado aguanta años sin cambios apreciables. Uno abierto empieza a oxidarse desde el primer uso, porque cada pulsación mete aire dentro del frasco.
Como orientación: un frasco cerrado y guardado en un sitio oscuro y fresco cambia muy poco a lo largo de los años. Uno abierto y guardado en un sitio cálido y con luz cambia antes. Casi toda esa diferencia la marca dónde vive, no su edad.
Unos suelen durar más que otros
A grandes rasgos depende de lo volátiles que sean sus materias primas, aunque dos perfumes de la misma familia pueden comportarse de forma bastante distinta.
- Los cítricos, acuáticos y florales ligeros suelen ser los más frágiles. Son casi todo salida, y la salida es lo primero que se suele ir.
- Los ámbar, orientales, gourmand y amaderados suelen aguantar más. La vainilla, el sándalo, el pachulí, las resinas y las notas de fondo en general son más estables.
- Un perfume con mucho fondo puede incluso asentarse con los años y oler mejor a los tres que recién comprado.
El símbolo del tarro abierto no dice lo que parece
Ese icono con «12M» o «24M» que aparece en la caja es el PAO, el periodo tras la apertura. Es una indicación de seguridad cosmética, no una previsión de cuánto va a oler bien.
Un perfume con 12M no se estropea a los doce meses. Muchos siguen perfectos años después; lo que dice el símbolo es otra cosa.
Cómo saber si el tuyo se ha pasado
Póntelo y espera. La prueba está en los primeros minutos, no en el olor del frasco.
- Si arranca directamente por el corazón, sin esos diez minutos iniciales de frescor, ha perdido la salida.
- Si hay un filo agrio, metálico o a vinagre, se ha oxidado.
- Si huele sobre todo a alcohol, se ha ido lo demás.
Y una señal que confunde a mucha gente: que el color se haya oscurecido no basta. Los jugos con vainilla, ámbar o resinas se oscurecen con el tiempo de forma natural y siguen oliendo igual de bien. El color solo no decide nada; el olor sí.
Lo que de verdad le acorta la vida a un frasco
La luz, el calor y el aire — lo mismo que cuenta la guía de cómo conservarlo. El paso del tiempo, por sí solo, hace mucho menos que cualquiera de los tres.
Dejar un frasco sin abrir no lo estropea. Un frasco que nunca abres es sencillamente un frasco que no llegas a disfrutar, que es otro problema y bastante más agradable de resolver.